LEYENDAS DE GARCÍA · TESTIMONIO PERSONAL
LAS APARICIONES DE LAS VÍAS DE GARCÍA
Gritos de auxilio, caminantes nocturnos y una presencia que todavía parece buscar compañía entre los rieles.

Vivo en García, Nuevo León, muy cerca de las vías del tren. Por aquí todo suele ser tranquilo, especialmente durante la noche, hasta que el paso del ferrocarril rompe la calma.
Desde que llegué a vivir a este lugar noté que algo extraño parecía ocurrir alrededor de las vías, pero solamente después de que oscurecía.
EL HOMBRE QUE PEDÍA AUXILIO
Una madrugada escuché a un hombre gritar desesperadamente. Pedía auxilio con una voz tan desgarradora que parecía encontrarse justo afuera de mi casa.
Me asomé con cuidado por la ventana, pero no vi a nadie. La calle estaba vacía. Aun así, los gritos continuaban escuchándose con una claridad inquietante.
Al día siguiente le pregunté a un vecino que vive más cerca del paso del tren si también había escuchado algo. Su respuesta me produjo escalofríos, porque aquello, según me dijo, no sería lo único que se manifestaría en esa zona.
Tiempo atrás, un hombre había sido perseguido entre el monte. Mientras huía pedía ayuda, pero entonces casi no había casas por los alrededores, salvo un pequeño rancho más adelante. Nadie llegó a auxiliarlo y finalmente le quitaron la vida.
Desde entonces, cuentan los vecinos, durante ciertas noches vuelve a escucharse su voz suplicando ayuda, como si aquellos últimos minutos se repitieran una y otra vez.
No parecía un sonido lejano. Parecía que alguien gritaba justo afuera de mi casa.
LA ADVERTENCIA
Antes regresaba del trabajo casi de madrugada. Para llegar a mi casa tenía que caminar un tramo junto a las vías. Todo permanecía oscuro y, algunas noches, solamente la luz de la Luna permitía distinguir el camino.
En una de esas ocasiones apareció repentinamente un hombre. Tenía algo extraño, aunque en ese momento no pude precisar qué era. Se acercó lo suficiente para decirme:
“No es bueno andar por las vías de noche.”
Después siguió caminando y se perdió en la oscuridad. Al principio pensé que intentaría robarme, pero no hizo nada. Con el tiempo comencé a preguntarme si aquel desconocido habría sido una persona arrollada por el tren que únicamente trataba de advertirme del peligro.
LO QUE SE ARRASTRABA ENTRE LOS RIELES
La siguiente aparición no dejó lugar para una explicación tan sencilla.
A lo lejos observé un bulto que parecía acercarse. Pensé que podía ser una bolsa movida por el viento. Sin embargo, conforme disminuía la distancia, aquello comenzó a tomar una forma que hasta hoy mis ojos no consiguen aceptar.
Era la mitad translúcida del cuerpo de un hombre. Se arrastraba utilizando las manos y trataba de alcanzarme.

Corrí tan rápido como pude, aunque sentía que mis piernas no respondían. La presencia estaba cada vez más cerca. Finalmente alcancé la subida que conduce hacia las casas y, al llegar allí, dejé de verla.
Después supe que otras personas hablaban de una aparición parecida: la mitad del cuerpo de un hombre que habría sido arrollado y partido en dos por el tren.
La leyenda afirma que, cuando esa presencia encuentra a alguien caminando por las vías, intenta sujetarlo para que el siguiente tren le haga compartir su destino.
ALGO PERMANECE EN LAS VÍAS
Alrededor del ferrocarril se cuentan muchas otras historias. Hay quienes aseguran haber visto brujas, figuras colgadas en los puentes por donde pasa el tren y sombras que desaparecen al aproximarse. También se habla de llantos de bebé que surgen desde el monte durante la madrugada.
En García existen lugares que, según sus habitantes, están cargados de una energía difícil de explicar. Para mí, las vías del tren son uno de ellos.
Durante el día solo parecen hierro, piedra y maleza. Pero por las noches, cuando el tren atraviesa la oscuridad, algo parece despertar entre los rieles.
Algunas presencias suplican ayuda. Otras intentan advertirte. Y hay algunas que desean que compartas su destino.