EXPEDIENTE H–002 · ENTRE RÍOS, ARGENTINA
LA CANDELARIA: LA FAMILIA QUE DESAPARECIÓ SIN DEJAR RASTRO
Seis personas desaparecieron en una estancia de Entre Ríos en enero de 2002. Casi un cuarto de siglo después, nadie ha podido explicar definitivamente qué ocurrió con ellas.

Una familia vuelve de un velorio. Dos adultos y cuatro niños regresan al campo donde viven. Después, el relato se interrumpe. No hay un destino confirmado al que hayan llegado, una explicación definitiva de su ausencia ni un lugar donde sus familiares puedan ir a encontrarlos.
La Candelaria es una estancia real, en Crucesitas Séptima, departamento Nogoyá, Entre Ríos. Allí residían los Gill–Gallegos y trabajaba Rubén, conocido como “Mencho”. El propietario era Alfonso Fernando Goette. La desaparición se convirtió en una búsqueda de décadas, atravesada por excavaciones sin resultados concluyentes, relatos inquietantes y sospechas que nunca terminaron en una condena. [1][21]
01 / PERSONAS, NO CIFRAS
LOS SEIS NOMBRES QUE SIGUEN EN LA BÚSQUEDA
La ficha del Ministerio de Seguridad y la Resolución 425/2022 identifican a Rubén José Gill, Margarita Norma Gallegos y sus cuatro hijos. Las fechas oficiales permiten calcular las edades que tenían el 13 de enero de 2002. [1][2]
| Persona | Nacimiento | Edad |
|---|---|---|
| Rubén José Gill | 14 de abril de 1947 | 54 años |
| Margarita Norma Gallegos | 29 de mayo de 1976 | 25 años |
| María Ofelia Gill | 16 de octubre de 1990 | 11 años |
| José Osvaldo Gill | 27 de junio de 1992 | 9 años |
| Sofía Mercedes Gill | 30 de septiembre de 1994 | 7 años |
| Carlos Daniel Gill | 25 de junio de 1998 | 3 años |
Muchas notas repiten otras edades, especialmente 12 años para María Ofelia. Según la fecha oficial de nacimiento, tenía 11. Este artículo conserva el sentido de las declaraciones periodísticas, pero emplea las identidades y fechas del registro estatal.

El nombre de una víctima importa también cuando una crónica se ha repetido durante años. Sofía Mercedes no debe quedar convertida en otro nombre por una copia sucesiva; José Osvaldo no debe perder su identidad entre versiones. Antes de discutir cómo pudieron desaparecer, hay que devolverles ese lugar individual en el relato.
02 / EL ÚLTIMO RECORRIDO
UN DOMINGO EN VIALE; DESPUÉS, EL CAMPO
El documento gubernamental fija el domingo 13 de enero de 2002: la familia concurrió a un velorio en Viale y fue trasladada al establecimiento rural por la tarde. Es el punto de partida oficial, aunque distintas crónicas hablan de un regreso nocturno. [1]
En enero de 2026, el investigador retirado Juan Antonio Rossi recordó que los vecinos que los llevaron de vuelta los dejaron en el acceso y que desde allí caminaron hacia la vivienda. Su reconstrucción describe el regreso; no permite conocer lo sucedido después. [11]
Hay declaraciones que prolongan el rastro hasta el lunes 14. “Quito” Villanueva dijo creer haber visto a Mencho cruzando a caballo. Garzón mencionó, por su parte, una declaración del propio Goette sobre una conversación de esa mañana. Son testimonios incorporados o relatados por quienes conocieron la causa, no una comprobación independiente de la hora en que desaparecieron los seis. [7][12]
Ese límite es decisivo: el último regreso reconstruible y el instante de la desaparición no son necesariamente el mismo momento. Confundirlos produce una certeza que el caso no ha entregado.
03 / LA PRIMERA EXPLICACIÓN
LAS “VACACIONES” QUE NO EXPLICABAN LA AUSENCIA
Goette sostuvo que se habían marchado de vacaciones y no habían vuelto. También circularon posibilidades de una visita a familiares o la búsqueda de trabajo en otro lugar. La noticia de la ausencia llegó al entorno familiar meses después; las reconstrucciones no coinciden en todos los contactos ni en la fecha de cada denuncia. [4][18]
Lo que quedó en la vivienda hizo que esa explicación resultara difícil de aceptar: documentos, ropa, muebles y otros objetos cotidianos. La prensa registró también salario sin cobrar en la escuela donde Margarita cocinaba y ausencia de preparativos visibles para una mudanza. La familia no tenía vehículo propio. [6][18]
Luisa Gill cuestionó que Goette concediera vacaciones de meses cuando, según ella, acostumbraba permitir períodos breves. En otro punto controvertido, Rossi dijo en 2026 que Margarita colaboraba en establecimientos educativos sin un empleo registrado ni sueldo. Esa descripción difiere de la reiterada versión sobre dinero pendiente: no corresponde borrar ninguna de las dos ni aparentar que se ha consultado una liquidación salarial que no está disponible aquí. [5][15]
Las pertenencias y la falta de contacto no demuestran por sí solas un homicidio. Sí obligaban a comprobar una partida voluntaria con algo más sólido que la explicación del empleador. ¿Dónde estaban? ¿Con quién? ¿Cómo se habían trasladado? Una ausencia de seis personas requería respuestas verificables.
04 / UNA PISTA QUE NO IDENTIFICA A SU USUARIO
EL TELÉFONO DE RUBÉN Y LA MUJER DE ROSARIO
Una reconstrucción de El Argentino recoge que el 13 de enero habrían salido llamadas del celular de Rubén hacia una mujer domiciliada en Rosario a quien no se pudo localizar. Es información periodística atribuida a la investigación: no contamos con las planillas originales para establecer quién habló, el contenido de la conversación o qué relación tenía esa mujer con el caso. [20]
La cobertura de 2014 agregó que la línea de CTI continuó activada hasta abril de 2003. “Activada” no equivale necesariamente a una conversación comprobada en cada mes. Mantener un servicio habilitado, registrar tráfico y demostrar que una persona concreta usó el aparato son cuestiones diferentes. [5]
Rossi recordó en 2026 el análisis manual de extensos registros telefónicos enviados desde Córdoba. Ese trabajo permite afirmar que la telefonía fue una línea de averiguación; su relato no identifica públicamente a un supuesto asesino utilizando el celular. [11]
No hay base suficiente en las fuentes consultadas para escribir que “el asesino usó el teléfono”. Tampoco una actividad posterior del servicio, por sí sola, sería una prueba de vida de Rubén. La pista conserva su importancia precisamente porque continúa sin una explicación pública concluyente.
05 / EL RELATO Y LA PERICIA
LOS COLCHONES QUEMADOS
Luisa Gill sostuvo que Goette ordenó a un trabajador, identificado en su relato como Comas, sacar y quemar los colchones de la familia. Añadió que ese hombre había interpretado las manchas como sangre deteriorada. Es una declaración familiar que transmite, además, lo que habría dicho otra persona. [5]
UNO distinguió en 2021 el episodio relatado de su componente no corroborado: circulaba un rumor según el cual los colchones estaban apelmazados por una sustancia semejante a sangre. No publicó una pericia que identificara sangre de los Gill en esos colchones. [4]
Familiares atribuyeron a Goette la orden de quemarlos.
La interpretación como sangre procede de declaraciones y versiones.
No se documentó aquí una pericia genética de los colchones quemados.
Quemar objetos donde habían dormido personas desaparecidas podía destruir material de interés. Esa es la relevancia de investigar el episodio. La intención de ocultar un crimen, sin embargo, no se desprende automáticamente de una quema narrada por terceros.
2008: TRES MUESTRAS DE SANGRE HUMANA
Este es otro episodio. En 2008, un allanamiento incluyó luminol, levantamiento de pisos, excavaciones y recogida de muestras analizadas en un laboratorio de Buenos Aires. Elonce informó que tres eran sangre humana. Los resultados no permitieron atribuirlas genéticamente a los Gill, y la reconstrucción señala la advertencia pericial sobre posible contaminación por el tiempo transcurrido. [6]
La sangre no debe desaparecer de la historia. Tampoco puede convertirse en una prueba concluyente de un séxtuple homicidio. El deterioro del material y la falta de atribución dejan abierto un problema, no una respuesta.
06 / CUANDO EL TIEMPO YA SE HABÍA PERDIDO
UNA INVESTIGACIÓN QUE LLEGÓ TARDE
La denuncia no produjo de inmediato todas las diligencias que hoy se consideran centrales. UNO fecha una inspección el 27 de mayo de 2002 y un rastrillaje el 10 de julio de 2003. Otras reconstrucciones llaman “primera inspección” a la de julio de 2003. La diferencia de términos importa: una recorrida inicial no es lo mismo que un rastreo exhaustivo. [4][6]
Elvio Garzón, primer querellante y luego juez, situó una denuncia el 9 de abril de 2002 y una presentación propia el 5 de junio. Recordó obstáculos para que los hermanos fueran admitidos como querellantes y para participar en las medidas. También señaló un rastrillaje del 13 de agosto de 2003. Su crítica no se reduce a que nadie visitara el campo: cuestiona la oportunidad y la profundidad de lo que se hizo. [12]
La distancia entre enero de 2002 y mediados de 2003 es aproximadamente un año y medio. Para entonces podían haberse modificado el suelo, los objetos y los recuerdos. No es posible afirmar qué habría encontrado una diligencia más temprana. Sí es posible señalar que la búsqueda material comenzó con una desventaja temporal enorme.
EL ASADO: DOS RELATOS ENFRENTADOS
Las crónicas y familiares describieron una comida ofrecida por Goette durante una inspección como símbolo de negligencia y cercanía indebida. Rossi lo negó en 2026: dijo que, al menos en su presencia, el dueño no los recibió con un asado y explicó que llevaban carne como comida de campaña. [4][11]
La acusación y su rechazo deben quedar visibles. Resolver la responsabilidad de una investigación mediante una anécdota discutida distraería de la pregunta comprobable: cuánto tiempo transcurrió antes de cada búsqueda y qué recursos se emplearon.
MIEDO, INTIMIDACIONES Y UNA NEGACIÓN
En enero de 2026, el periodista Jorge Riani relató mensajes intimidatorios durante operativos, víboras enroscadas en un picaporte y perros decapitados coincidiendo con la llegada de una división canina. Son episodios graves atribuidos por él a testimonios; no presentamos actas o sentencias que acrediten cada hecho ni su autor. También describió un olor nauseabundo en una búsqueda, sin hallazgo de cuerpos. [13]
Rossi, en otra entrevista, sostuvo que los investigadores actuaron con libertad y sin amenazas ni coacciones. Ambas versiones hablan desde experiencias y perspectivas distintas. La existencia de testimonios de temor merece ser investigada; no permite declarar probado un encubrimiento policial o atribuir cada intimidación a Goette. [15]

07 / LO QUE HABÍA DEBAJO
LOS POZOS QUE RUBÉN HABRÍA CAVADO
Goette murió en un accidente vial el 16 de junio de 2016. Después apareció Armando Nanni, contratista rural que conocía a Mencho y había trabajado en la estancia. La cobertura indica que antes no había querido hablar por miedo al propietario. [7][8]
Su relato situaba a Rubén cavando dos pozos por orden del patrón, uno en el cauce de un arroyo seco. Hay discrepancias sobre cuándo ocurrió: notas anteriores lo ubican días antes de la desaparición; una reconstrucción reciente lo relaciona con el 14 de enero. No corresponde fundir esos relatos en una escena con fecha indiscutible. La pista común era la existencia de lugares concretos donde buscar. [7][16]
Nanni marcó sitios en un allanamiento de octubre de 2017. El 5 de febrero de 2018 comenzó una excavación con maquinaria que, según la cobertura, solo encontró restos de animales. La búsqueda no identificó a ningún integrante de la familia. [7]

Que un testigo señalara un pozo justificaba verificarlo. No demostraba que fuera una fosa, ni que Rubén hubiese excavado deliberadamente una sepultura. Del mismo modo, no encontrar cuerpos en un sitio no resuelve lo ocurrido en todo un establecimiento rural.
08 / EL DOCUMENTO DEL ESTADO
LA HIPÓTESIS OFICIAL DE HOMICIDIO
La sospecha de una muerte violenta no es solamente una teoría de internet. La Resolución 425/2022, publicada el 6 de julio, contempla homicidio y desaparición de cuerpos, con posible coautoría material o autoría ideológica de Alfonso Goette y posibles coautores materiales. [1]
La palabra decisiva es hipótesis. El documento describe una línea investigativa, no una condena. El nombre del propietario aparece dentro de una posibilidad que debía probarse. Esa mención no sustituye la acreditación de los hechos ni identifica judicialmente a colaboradores.
Goette fue objeto central de sospechas y nunca fue condenado por esta desaparición. En enero de 2026, los abogados Pedro Fontanetto y Germán Palomeque, representantes de su familia, sostuvieron que únicamente declaró como testigo y que nunca fue imputado ni procesado. Cuestionaron los señalamientos públicos y pidieron distinguirlos de la situación procesal. Esa es su réplica; la resolución gubernamental sigue siendo, por separado, una fuente oficial de la hipótesis investigada. [14]
09 / HIPÓTESIS DE LA QUERELLA
DOS POSIBLES MÓVILES DE EXTREMA GRAVEDAD
Marcos Rodríguez Allende expuso en una entrevista publicada por Infobae en enero de 2026 dos explicaciones posibles de un conflicto previo. Son hipótesis de la querella, no hechos demostrados judicialmente. [9]
LA PATERNIDAD DEL HIJO MENOR
Margarita podría haberle revelado a Rubén que Carlos Daniel sería hijo de Goette. El abogado mencionó una supuesta confidencia del estanciero a un periodista. No se presenta aquí una prueba genética ni una determinación judicial de esa paternidad.
EL SUPUESTO ABUSO SEXUAL DE MARÍA OFELIA
La querella plantea que la hija mayor habría sido víctima de abuso sexual por parte de Goette. La entrevista la describe como de 12 años; la fecha oficial indica 11 al desaparecer. El supuesto abuso y su vínculo con la desaparición no fueron demostrados judicialmente.
Rodríguez Allende reconoció que esos posibles móviles podrían no llegar a probarse aun si aparecieran los cuerpos. La gravedad de una acusación exige conservar su atribución. No conocer el móvil tampoco autoriza a descartar una línea de búsqueda: encontrar a los desaparecidos e identificar responsabilidades son problemas relacionados, pero diferentes. [9]
10 / UN ANTECEDENTE DISCUTIDO
EL PUESTERO PARAGUAYO
En noviembre de 2025, Rodríguez Allende dijo a Elonce que otro trabajador rural de origen paraguayo había desaparecido antes de la llegada de los Gill y que ningún familiar lo había reclamado. Riani volvió a mencionar el antecedente en enero de 2026. [10][13]
Sin embargo, en la réplica del 21 de enero, Palomeque rechazó esa versión y atribuyó a Rossi que había sido investigada y considerada falsa. No disponemos de una resolución pública que cierre esa controversia ni de una identidad verificada del trabajador. [14]
Si el antecedente fuera correcto, los Gill no habrían sido los primeros vinculados a La Candelaria cuyo paradero terminó desconocido. Pero esa conclusión debe mantenerse en condicional. No hay base suficiente para afirmar que Goette asesinó a aquel trabajador o que ambas ausencias integran una misma secuencia criminal.
Una investigación extensa también debe mostrar dónde empieza la discusión. Llamar “confirmado” a un antecedente rechazado públicamente, sin examinar su respaldo, produciría una falsa seguridad para el lector.
11 / SEGUIR BUSCANDO
EXCAVACIONES, PERROS, ANTROPOLOGÍA Y DRONES
Se exploraron destinos en otras provincias y posibles salidas hacia países vecinos sin establecer el paradero. La versión de Jacinto Haller, el gomero que dijo haber visto a los Gill en un automóvil camino a Corrientes, ocupó una parte de esas averiguaciones. La prensa describió contradicciones sobre el vehículo y el viaje; Rossi sostuvo en 2026 que esa pista fue descartada. [17][11]
El rastreo del campo incluyó excavaciones, revisión de pozos, relevamientos y procedimientos con herramientas de detección. La participación o eficacia de perros durante las primeras diligencias fue discutida por familiares. Su mención no equivale a un hallazgo canino que identificara a la familia. [5][6]
Desde 2019 intervino el Equipo Argentino de Antropología Forense, con Juan Nóbile. Las crónicas documentan recorridas, georreferenciación, georradar y excavaciones. En 2022 se reanudaron tareas a partir de otro señalamiento sobre un lugar donde Gill habría excavado. Tampoco se comunicó una identificación de los desaparecidos. [7][16]
Se recogieron muestras de familiares para conservar perfiles genéticos y cotejar eventuales restos, incluso si se encontraran fuera de La Candelaria. Esa reserva es diferente de las muestras de sangre del operativo de 2008: procede de parientes vivos y sirve como referencia para una identificación futura. [8]
NOVIEMBRE DE 2025: MEDIR EL TERRENO PARA MIRAR HACIA ATRÁS
El 12 de noviembre de 2025, Elonce informó una diligencia con drones y participación judicial y policial. Se obtuvieron coordenadas y datos del campo para gestionar imágenes satelitales históricas y comparar posibles alteraciones del suelo. El juez mencionado fue Oscar Rossi, distinto del investigador retirado Juan Antonio Rossi. [10]
En enero de 2026 seguía hablándose públicamente de esa búsqueda. Juan Antonio Rossi recordó que años antes ya se habían solicitado datos a organismos aeroespaciales, contradiciendo la presentación de la medida como enteramente inédita. [11][21]
El objetivo era encontrar registros antiguos útiles; no existe en las fuentes verificadas un resultado que permita escribir que “la NASA encontró movimientos de tierra”. Una petición, la recepción de imágenes y una interpretación pericial concluyente son tres etapas distintas. Tampoco se puede asegurar, sin el informe técnico, que todas las imágenes de 2002 tengan suficiente detalle para reconocer una alteración pequeña.
Queda pendiente conocer qué material histórico se consiguió y qué pudieron concluir los especialistas. La nueva tecnología ofrece otra vía de trabajo; no devuelve automáticamente la evidencia que pudo perderse durante los primeros años.
12 / EL PASO DE LOS AÑOS
CRONOLOGÍA DE UNA AUSENCIA
El velorio y el regreso
El documento oficial sitúa a los seis en Viale y su traslado a La Candelaria esa tarde.
La ausencia llega a la investigación
Garzón sitúa una denuncia el 9 de abril. UNO describe una inspección el 27 de mayo.
Rastrillajes tardíos
La prensa fecha diligencias más profundas aproximadamente un año y medio después de la desaparición.
Tres muestras de sangre humana
El operativo con luminol no consiguió atribuirlas genéticamente a los Gill.
Muere Goette; aparecen relatos sobre pozos
El testimonio de Nanni impulsa excavaciones. En febrero de 2018 se encuentran restos de animales, sin identificar a la familia.
Antropología forense
Relevamientos, georradar, excavaciones y perfiles genéticos familiares. La búsqueda sigue sin resolver el paradero.
La hipótesis oficial y la recompensa
La Resolución 425/2022 menciona homicidio y ocultamiento; la 812/2023 actualiza recompensas.
Drones sobre La Candelaria
Se obtienen coordenadas para gestionar y comparar imágenes satelitales históricas.
Acusaciones, réplicas y búsqueda abierta
Nuevas declaraciones públicas; la ficha estatal continúa buscando a los seis.
Cronología sintética de documentos y coberturas citados. Las versiones discrepantes sobre las diligencias iniciales y los pozos se explican en el texto.
13 / ESTADO ACTUAL
EL EXPEDIENTE SIGUE ABIERTO; LOS SEIS SIGUEN DESAPARECIDOS
El documento oficial identifica la causa 350/02 como “GALLEGOS, MARGARITA NORMA Y OTROS S/ AVERIGUACIÓN DE PARADERO”. La ficha estatal continúa publicando la búsqueda del grupo familiar. Al verificarla para este artículo, informa una recompensa de 12.000.000 de pesos argentinos por cada integrante y mantiene el 134 como canal de información. [1][2]
No hemos tenido acceso directo al expediente judicial completo ni a los informes periciales originales. Este trabajo contrasta documentación oficial abierta y declaraciones publicadas; donde una fuente narra un resultado pericial, así se identifica. Tampoco convierte la falta de noticias en una resolución judicial.
Los familiares han atravesado años de búsquedas sin un sitio donde llevar flores. Luisa y Carina describieron esa angustia ya en 2014. La muerte de personas del entorno que participaron en la búsqueda añade otra pérdida: quienes conocían a los Gill también van desapareciendo del relato vivo. [5][8]
La historia no puede cerrarse con una fotografía del campo y una sospecha. Faltan los seis, falta una reconstrucción definitiva y falta una respuesta judicial sobre lo que sucedió.

EL MAL GANÓ · REFLEXIÓN EDITORIAL
¿EL MAL GANÓ?
Si la hipótesis de homicidio fuera correcta, seis personas —incluidos cuatro niños— pudieron ser eliminadas de una estancia sin que casi un cuarto de siglo de investigaciones consiguiera encontrar sus cuerpos ni establecer judicialmente a los responsables.
En ese sentido, parecería que el mal ganó. Habría ganado tiempo, silencio y la posibilidad de que la verdad se perdiera entre diligencias tardías y versiones enfrentadas.
Pero todavía existe un expediente abierto, una familia que continúa buscando respuestas y una recompensa oficial. La ausencia de una condena no convierte una sospecha en verdad; tampoco convierte esta búsqueda en una historia terminada.
Mientras los Gill sigan siendo buscados, todavía queda una última posibilidad de que La Candelaria entregue aquello que ha guardado durante casi un cuarto de siglo.
Tal vez el mal ganó.
Pero todavía no tiene la última palabra.
DOCUMENTACIÓN Y CONTRASTE
FUENTES DEL EXPEDIENTE
Enlaces a documentos oficiales, coberturas históricas, entrevistas y réplicas. Las capturas de redes no se utilizaron como fuente factual. Algunos artículos conservan errores de nombres, edades o aniversarios: aquí se priorizan las fechas oficiales y se explican las controversias.
- Ministerio de Seguridad · Resolución 425/2022
Identidades, causa 350/02, último recorrido e hipótesis investigativa oficial.
- Argentina.gob.ar · Búsqueda de la familia Gill–Gallegos
Ficha vigente: recompensa por integrante y canal oficial 134.
- Ministerio de Seguridad · Resolución 812/2023
Actualización de recompensas enlazada desde la norma de 2022.
- UNO Entre Ríos · 12 de enero de 2021
Demoras, inspección de mayo de 2002 y rastrillaje de julio de 2003; distingue el rumor de los colchones.
- Debate Abierto / Diario UNO · 13 de enero de 2014
Declaraciones de Luisa y Carina Gill, colchones y permanencia de la línea telefónica activada.
- Elonce · 14 de enero de 2015
Operativo de 2008 y resultados de las muestras de sangre.
- Elonce · 17 de octubre de 2022
Armando Nanni, pozos, excavaciones y participación del EAAF.
- El Entre Ríos / Entre Ríos Ahora · Muestras genéticas familiares
Resguardo de perfiles familiares para cotejar eventuales restos; relato de búsquedas de 2019.
- Infobae · Cinthia Ruth · 13 de enero de 2026
Entrevista a Marcos Rodríguez Allende: los dos posibles móviles y sus límites probatorios.
- Elonce · 12 de noviembre de 2025
Diligencia con drones, coordenadas y antecedente del trabajador paraguayo según la querella.
- APFDigital · 13 de enero de 2026
Juan Antonio Rossi: discusión del asado, telefonía y pedidos aeroespaciales anteriores.
- Elonce · Elvio Garzón · 16 de enero de 2026
Primer querellante: denuncia, restricciones para participar y diligencias tardías.
- Elonce · Jorge Riani · 19 de enero de 2026
Versiones atribuidas sobre intimidaciones y episodios durante las búsquedas.
- Elonce · Réplica de los abogados de la familia Goette · 21 de enero de 2026
Situación procesal alegada y rechazo de acusaciones, incluido el antecedente paraguayo.
- Elonce · Juan Antonio Rossi · 16 de enero de 2026
Versión del investigador sobre medios de vida, colaboración y ausencia de coacciones.
- UNO Entre Ríos · 16 de septiembre de 2025
Búsquedas posteriores y propuesta de comparación de imágenes históricas.
- Elonce · 10 de enero de 2016
Relato de Jacinto Haller y contradicciones de la supuesta salida hacia Corrientes.
- LA NACION · 12 de julio de 2022
Reconstrucción histórica, evaluación psicológica reportada y fotografía familiar de archivo acreditada a UNO Entre Ríos.
- Página Judicial · 22 de octubre de 2025
Reconstrucción de diligencias y versiones sobre el comportamiento de Goette.
- El Argentino · 13 de enero de 2023
Reconstrucción periodística de llamadas a una mujer de Rosario.
- Elonce · 13 de enero de 2026
Persistencia de la desaparición y nuevas medidas de investigación.